Ser secuestrado es perder toda la libertad y la capacidad de decisión personal. En el mundo onírico, esto apunta a una situación en la vida real donde te sientes completamente impotente.
Puedes sentirte „rehén” de tu trabajo, de una relación exigente o de obligaciones financieras. Indica que una fuerza o persona externa está dictando el rumbo de tu vida en contra de tu voluntad.